sábado, 28 de febrero de 2015


Tengo un Bic, azul. Y estoy encantado con la elección del nuevo cuaderno, de tapas duras de color naranja y más pequeño que el otro, más discreto. Estoy en el parque, sentado en el banco, con la sensación de estar en el vórtice del universo. Ya hay hormigas. Una parejita se ha detenido a toquetear a la perra, la perra les ha dispensado su repertorio de zalemas. Calienta el sol. Al fondo, reunión de personas y perros; no me siento realmente cómodo con ellos. Son más de mi agrado algunas mujeres, jóvenes, maduras y viejas;  puedo sentirme cómodo al hablar de cosas, aunque intranscendentes en su mayoría pero más verdaderas que la panoplia de humos diversos de los varones. Pienso en las imágenes de los brutos islamistas aporreando piezas escultóricas datadas 7000 años AC ¿De qué hablarán esos energúmenos? Seguro que me adaptaría pero con gran insatisfacción. Me dan ganas de beber, de hecho lo estoy haciendo. Mi parque es ajeno a todo esto, a todo, incluso a mí, pero me tolera.
Bondad e inteligencia, dentro de mí es cada vez más difícil encontrarlas, y fuera es imposible; alguna que otra puntada, que no hace en conjunto y a lo largo del tiempo ni tan siquiera un mal remiendo. He visto por la tele algo de la Feria de Arco. No me dice nada. Mucha sofisticación, mucha paja, encantadores de serpientes y su público. Novedad, ahora, una pequeñita araña en su hilo, qué cosa, esto sí que es una maravilla. Pero no irá, porque la exterminarían, a Arco. Me gustaría dejar el boli y que asomase la pedagoga, o la del labrador, o la del bodeguero, o la del cruce de mastín, verdaderamente bella, según mi criterio animal. Acabo de tener una brevísima conversación con un matrimonio de ancianos. La vida es bella.

viernes, 27 de febrero de 2015


Todo está dentro, pero fuera está el apego; además, dentro, cada vez hay menos cosas y fuera siempre existe la posibilidad de cobijarse bajo uno de los pechos de la Madonna ¡Ah!, y sólo le cedería el puesto a René Belbenoit, el irreductible, y a Munch, si mantiene su naturaleza muerta entre la cama y el reloj.



martes, 24 de febrero de 2015


La dentista, ángel de la muerte fallido, la dentista mengele, quería quitarme los dientes de abajo porque, dice, están mal. Mientras aguanten, yo los aguanto, dije. Ya me sacó tres muelas de golpe con un flemón a medio curar y parece que se ha envalentonado. Según ella, en la radiografía aparece una sombra blanca por lo que no me va a abrir; dice que tal vez hay una raíz que ahora está arriba y que bajará cuando me aparezca el próximo e inevitable flemón, que acuda a su consulta cuando esto suceda. Lo haré.
A la vuelta, en el autobús, degusté contemplativamente a una usuaria del mismo que respondía al canon de belleza renacentista; creo que se sintió halagada con la mirada del otro, del otro que soy yo, podría decir el Fari.

sábado, 21 de febrero de 2015



Los Doors con John Lee Hooker.


Ojalá mi blog fuese chill out.


El Tao es la integración de los contrarios, la armonía; he acariciado a un perro que se llamaba Tao y no se me ha pegado nada; el encandilamiento, esa es otra, es tremendo, la gente pierde la cabeza, la suya, toda la vida, ya les puedes hablar de que el pollo al whisky es el pollo a la picana de whisky: no se enteran. Sé que coexisten el bien y el mal, ¡joder, si los tengo dentro! Las tonterías del bien y el mal, dicen los que ignoran que el mejor pollo al whisky es el pollo a la picana de whisky.
El encandilamiento: el embobamiento, la ignorancia de la vejez, la enfermedad y la muerte; ya lo dijo a su hora el Buda.

Limpiaremos además del nuestro algún que otro Karma por la hoja de servicios, vale.


Pierde el control, reza el cartel de las 50 sombras de Grey que inunda las marquesinas de las paradas de autobús de la ciudad. Las adolescentes y las porno mamás estarán contentas, las más intelectuales de ellas cogerán su cráneo, lo colocarán cerca, escupirán sobre él y se abandonarán al frenesí de sensaciones del millonario con la estudiante.
Traidoras a la patria, comandante Iglesias, mariconsonas, hijas de la gusanera del régimen del 78.*
Y ahora, el terror:
Esta sociedad nuestra es hedonista, los procuradores islámicos del terror accederán, vía martirio, al hedonismo post mortem, tendrán en el Paraíso sus 50 sombras de Grey. Grey, rebaño, de un modo u otro.
Y en estas, estoy yo, el pastor de mi lobo. Últimamente saco a mi oveja, la coloco cerca, escupo sobre ella y le doy el cayado al lobo, y este se abandona al regocijo de descubrir la animalidad en la morfología ósea de las humanas, en el viraje animal de la coloración de sus ojos. Frenesí. Los besos soñados son los mejores.
Vlad me habría empalado, Pol Pot me hubiese pegado un tiro en la nuca, y un Rachid malo en estos tiempos, si me atrapa, me quemará vivo o me degollará o ambas cosas y grabará mi terror para consumo externo e interno. Terror.


*Lingua Tertii Imperii, Victor Klemperer

jueves, 19 de febrero de 2015



El parque. Seurat. Paisaje y paisanaje. La mimesis de Seurat es mi parque; pero observo ancianos cabizbajos con perros, con la cabeza gacha: no te dan la cara sin cruz. El ímpetu de la naturaleza ha recorrido un largo camino: Fra Angélico templado, los románticos, los post románticos, los impresionistas. los post impresionistas. los clasicistas, los nazis….

miércoles, 18 de febrero de 2015




En el autobús, camino del centro donde me han hecho la radiografía dental, qué abusadora la dentista, me sacó tres muelas de golpe pero dejó algo, así me dolía tanto la recuperación y los flemones subsiguientes; harto de padecimientos inmerecidos fui a verla, se quiso escaquear de su error pero fui implacable y finalmente lo admitió. Camino, digo, de la radiografía que dará luz al entuerto, dos jubilados, profesores universitarios, hablando del paso del tiempo, ¡guau! Uno le decía al otro: “Tú, como yo, sabes las vueltas que da la vida, vi a fulanito, ¡con lo elegante que era!, ya no lo saludo, porque no puedo.”
Tengo que escribir un post batiburrillo con tres asuntos: Podemos, 50 sombras de Grey y los sanguinarios criminales del Estado Islámico. Se van a enterar estos asuntos cuando ponga luz en la confusión. Si al final el Buda va a tener razón: vejez, enfermedad y muerte. El regusto de la decadencia para Proust y Visconti pero en la cruda realidad ya está bien de construcciones esteticistas, ¡coño! Confusión: según una de esas variantes religiosas de los hindúes escuchimizados, vivimos, y nos queda tela, en la era de la confusión. Como use el espectro de la luz percibida por el ojo humano, la luz visible, voy de culo, usaré el ojo de mi culo para el rango entero de radiación. O enciendo, o apago la luz.  

lunes, 16 de febrero de 2015




Bueno, me he cruzado en la escalera con la camerunesa y su bebe y la marroquí delgaducha y guapa, estaban las dos acojonadas con la marroquí gorda pero se la han llevado ya a otro piso. Bien. Las quería acuchillar; por lo visto es del Marruecos profundo y es más bruta que un arado, aunque para mí era todo sonrisas. Paz. Les he dicho que tranquilas, que a partir de ahora todo irá mejor. Me adoran. Estoy encantado con la delgaducha, me ha contado que es atleta y que siempre en los cross queda la primera o la segunda pero desde que convive con la gorda asesina queda la cuarta. Admiro a las atletas, y esta en particular es educada y guapa. Todos los vecinos el otro día estaban refugiados en sus casas, es que las gordunas imponen y con esta ligereza con la que tiran de cuchillo estas personas de los tiempos bíblicos se entiende el miedo. Yo, como sabía que hay bebes, fui para arriba al escuchar los gritos y los llantos, y menos mal que lo hice porque como les caigo bien, les cedo el paso y soy delicado con ellas, pues, pienso, digo yo, que respetan mi cuello y hasta que vino la poli más o menos supe llevar la situación ¡Ala, que no Alá, el muerto al hoyo y el vivo al bollo! Qué guapa es la atleta.  

domingo, 15 de febrero de 2015




Vaya día el de ayer, dos gordas peleonas, una moruna y otra negruna, ambas con bebes y yo intercediendo. Horroroso. Y menos mal que no eran sus hombres, porque estos están en la trena por acuchillamiento y otras lindezas. Todo bien al final. Vino la poli, tres coches, el hombre de la ONG y los del ayuntamiento, se me han quitado las ganas de ligar con ellas. Son vecinas, viven compartiendo piso arriba, no estaba la delgaducha marroquí. Parece que me estiman pero nunca se sabe, sobre todo por sus hombres malinos cara de pepinos.

Después bien con mis amigos recuperados, o soy yo el recuperado. Aunque bebí. Dios quiera que me lo perdonen porque cuando lo hago soy un fantasmito, esos polos pequeñitos que se derriten sin remedio, una sensación pequeñita.

miércoles, 11 de febrero de 2015


Uno está hecho a casi todo. A casi todo menos a ver mi banco ocupado cuando voy al parque. Todo se me viene encima entonces. Al anciano con perro que siempre se sienta en otro banco le ha pasado lo mismo. Pero él es viejo y ha tirado la toalla y se ha marchado. Yo no. Aún corre sangre caliente por mis venas y he estado al acecho, me adapté como pude a un banco extraño, sin sentirme parte de él, claro está, pero como diría Gloria Gainor sobreviví y finalmente mi banco me acogió cuando se le quitó de encima el intruso, el bárbaro; hasta pone más blandito el hormigón para mí y todo. Somos uña y carne. Bueno, pues ya estoy aquí; todo tiene solución en esta vida, excepto la muerte, salvo que la muerte sea una solución para la vida.

El día de hoy está siendo excepcional en cuanto a influjos positivos, sonrisas por aquí y por allá, en las miradas y en las bocas, incluso un camarero, porque se me colaron y yo estoico y flemático como si nada, como un inglés en Sevilla, dijo: “Esta es la actitud que hay que tener”. Seguro que me echan un cubo de mierda por lo alto y antes que toque un pelo de mi cabeza la mierda se convierte en polvo de oro. Es más, iba a decir que probablemente al ponerme en pie, el huevo de oro que tanto espero estaría sobre el banco, de pie y desafiante como el de Colón, salido del culo que tan bien trata mi tan amado banco, pero he tenido una charla muy gratificante con la dueña de una perrilla, que tiene novio, mi límite, pero que me gusta, así que puse en marcha el mecanismo de la supresión y pude sin conflicto disfrutar de su compañía; hoy comenzamos como de costumbre a charlar sobre los perros para dar el salto a los niños y después a los adultos; es entonces cuando me dijo que era pedagoga. El huevo de oro una vez más brilla por su ausencia pero compensa la amabilidad de los unos con los otros en este mundo cruel pero no despiadado: hace cuatro o cinco días, aquí en el parque, una abeja solitaria se me acercó para anunciarme la venida de la atroz primavera pero ¡no me picó!  

viernes, 6 de febrero de 2015


En la piscina, ayer, esperando a la niña. Sentada a mi lado, una anciana con pinta de profesora jubilada lee un libro de los caros, papel biblia, tirita de tela como separador, encuadernación de piel… Imagino que toda una vida cultivándose habrá dado unos frutos que un recolector oportunista codiciaría: profundidad, calado experiencial…; si esto pudiera devorarse, o al menos transmitirse. Una buena influencia. De repente, un jovencito de unos 14 años, de pie ante mí, me aborda y me pide consejo sobre cuál bebida de las que expende una máquina es mejor. “Hay refrescos, una bebida de estas deportivas para reponer sales minerales y hay agua, depende lo que….” “Refrescos no ¿Qué es mejor, el agua o la bebida deportiva?" “El agua siempre es buena pero si has hecho deporte la bebida deportiva sirve para reponer las sales que has perdido.” “Quiero la deportiva ¿Cuánto vale?" “Bueno, no sé…, en la máquina están los precios…" “Vale.” (Estoy en el parque y hay una mujer con una bici y un dálmata que está haciendo ejercicios y no me deja concentrarme. Tiene un cuerpo voluptuoso de pechos, caderas y culo, grandes y muy femeninos, me estiro sin poder evitarlo, me pasa cuando me excito). Y el muchacho fue hacía la máquina. Tiene un retraso, es harto evidente. "¡No, no es lo que quiero!", le dice a la máquina; y la máquina le da una chocolatina por respuesta. Viene hacia mí y me dice: “Tú no quieres una chocolatina y me das el dinero para la bebida deportiva.” “No, no quiero, además no tengo dinero”, mentí . “Esta señora -dijo señalando a la sabía-, ¿querrá?" "No lo sé, pregúntaselo", dije. "No", dijo la anciana secamente. Yo, compadecido, le advertí que no era probable pero que lo intentase con las recepcionistas por si acaso. Fue para allá y ante la negativa de estas el muchacho salió del recinto. La señora, la venerable y docta anciana, entonces, me dijo: “Este chico es muy raro” "Tiene un retraso, es obvio", dije yo (me sorprendió que lo expresase así, tan fría). “Mi nieto está en su grupo y me dice que tiene muchas rarezas.” "Es evidente que tiene un retraso", contesté sin dejar traslucir el enojo y la tristeza que me causaba su insensibilidad. Taché a la señora de las buenas influencias y me recordé por enésima vez que las apariencias engañan.

He podido terminar esto porque la venus partió con su perro y su bicicleta.