miércoles, 21 de octubre de 2015




La basura mental orbita en torno al cerebro, quisiera librarme de ella pero en gran parte conforma lo que soy; todavía la considero didáctica, siempre y cuando logre deshacerme de ella: conócete a ti mismo y ten el fuelle para renacer: expulsa la materia fecal de las vías respiratorias y oxigénate, me digo.

“Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé y en todas partes dejé memoria amarga de mí.”

Y también me caí.

La metáfora del ángel caído se materializó, pero en zafio, como Francis Bacon manda; muy de mi gusto cultural, soy un judeocristiano con pretensiones e inmerso, por lo que se ve, en lo cárnico.

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