martes, 7 de julio de 2015


Cómo no justificarme. Borré ayer noche un post de destilería, rabioso, de animal acorralado; pero, desgraciadamente, queda reflejado en el google reader.
Lo escribí después de hablar con el novio de una de mis sobrinas, le escandaliza cómo mi familia me pone verde y eso que apenas trato con ellos; me contó cosas que me han hecho daño, falsas y de merienda de negros. Le escandaliza que se sientan bien así. Mi padre se junta con ellos los lunes y dale que te pego. Este demonio menor fumiga cada dos por tres -con las temperaturas actuales es tremendo- y ha puesto veneno, ácido bórico, por toda la casa, ¡incluso en la alacena! Todo esto es más que alegórico
Mi hermano ha estado unos días por aquí. Estuvo en un parque con mi hija, unas amigas suyas y yo. Lo primero que les dice a las niñas: “Sabéis, mi hermano era muy guapo de niño: rubio platino, ojos azules y todo eso... Así que la gente decía: ¡Oh, que niño más guapo! Y luego a mí: Tú también eres guapo...” Lo verdaderamente inquietante fue el tonillo que usó.
El ambiente es muy nocivo, hay muchas, pero muchas cosas del pasado entre mi padre y yo; muy oscuras. Su mirada es casi la de un loco; odio. Mi hija está conmigo una semana, y otra con su madre. Mi padre no nos habla, sólo buenos días, buenas noches. Apaga la luz, la tele, dice que tiene problemas con su ordenador porque conectamos la wifi..., y eso que pago todo, piso, luz, gas, a medias. Las comidas cada uno las hace por su cuenta. Mi ex me va a ayudar un poco económicamente y en agosto, espero, mi hija y yo nos iremos a un piso pequeñito.

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