viernes, 3 de julio de 2015

La sexualidad del borrico


Retomo la sexualidad de mis años mozos, distanciado como entonces en cuanto a llevarla a cabo; pero es más intensa, en tanto que la edad no sólo me demanda el desfogue del animal, del asno en mi caso, al que conseguía dar satisfacción por aquel entonces sacando a la luz un mamporrero diligente mediante la embriaguez; no quiero ser pedante pero el cuerpo me pide en la actualidad un desfogue espiritual también, o por decirlo más científicamente, un desfogue a la par de mi reservorio psíquico. Conclusión: no soy practicante pero tengo una sexualidad muy intensa con algunas mujeres que conozco; ellas, por supuesto, no lo saben, salvo un par con las que he sido un poco más explicito porque intuí que también les excitaba esta cuerda por sus propios motivos.
Hay dos mujeres que amaría como si me fuese en ello la vida, pero están casadas y tienen hijos, con ellas me es imposible pensar algo que no sean besos y abrazos intensos. Nunca lo sabrán.

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