miércoles, 25 de marzo de 2015


Sincronicidad jungiana, la simultaneidad recae ahora en las abogadas: una, pequeña, atleta, patinadora y nadadora y muy femenina; la otra, grande, fondona y muy femenina. El amor de María y el de Dolores. Acompañé, porque me lo pidió, a la primera a su casa, desde el parque, de dónde si no, y al final me dijo que estaba embarazada de dos o tres meses, no recuerdo bien; le di la enhorabuena, como si fuese mío. Mujeres profesionales, se les pasa el arroz y se quedan… La segunda es la venus de la que hablé en una ocasión, la de la bici y el dálmata, ya no ejerce, qué habrá hecho, o una baja, de esas perdurables… Nos vemos, me dijo; en el parque, me digo yo. Ya no me pasará cosa alguna que no suceda en el parque.

Pedro reyes ha muerto, de un infarto, tenía mi edad, en los ochenta lo veía en la Alameda de Hércules, en la calle, con Pablo Carbonell haciendo pantomimas por la voluntad.

2 comentarios:

  1. Las cosas pasan en alguna parte. Todas tienen su escenario. El azar reparte azares como naipes. A otro le habrá tocado monte, a otro playa, a otro multicine y a usted parque. Peor sería que los actos de la vida se le representasen en una fosa séptica o un club de polo, por poné un poné.

    Reyes, este Reyes, fue más grande, bastante más, de lo que parece. De culto. De minoría selecta. Sibarita bífido: de barrio para universitarios que aprovechan las docencias y de élite para los plebeyos que se ríen de las cosas raras.

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  2. Los grandes siempre son más de lo que parecen, no se andan con chuminadas de plumaje, tienen un huevo dentro que es su exigencia.
    Sibarita bífido, sí señor. En cuanto me compre la bola de cristal que venden en una tienda de la Resolana me pondré en contacto con él, y con Houdini, el escapista; yo fui bueno como escapista, y creo que aún sigo siéndolo. Ahora ando pegando una y otra vez un incisivo central superior, una paleta, que por comer con voracidad se me desprende una vez sí y otra también de la prótesis. Mi pegamento es de ferretería, que se supone que pega como se pegan los perros cuando echan un polvo. Pero no.
    Dos cosas: me gustaría se recogepelotas de Ana Ivanovic y ha cometido usted una falta de ortografía, señor Blas: PO -no por- poné un poné.

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