sábado, 28 de marzo de 2015


Lo ha vuelto a hacer, ha fumigado con nocturnidad y alevosía. Lo vi raro, al salir de mi habitación para orinar, a las 23’30, sentado en el sofá, mirando la tele sin verla, la mirada fija, perdida en un solo punto de sus adentros; mirada de loco; se podía apreciar en ella la batalla interior, perdida, de un perturbado. Volví de orinar, y antes de meterme en mi habitación le dije hasta luego; hasta luego, contestó catatónico ¿Cómo no supe ver que lo iba a hacer de nuevo? Ya de madrugada, salí de nuevo de la habitación, el olor era de arma de destrucción masiva, las ventanas cerradas, la muerte de procedencia química enseñoreándose de la casa. Qué metafórico todo; pasarán algunos años hasta que pueda reírme, distanciado; si sobrevivo al energúmeno.
Quedé con él que lo haría esta mañana y que yo me iría con la perra unas horas fuera. Pero no, el bicho ha vuelto a hacer de las suyas con sus pares, a los que tanto teme, por la noche.

Ahora estoy en el parque, porque para rematar a todo bicho viviente, ha vuelto a fumigar esta mañana. Espero que el parque nos oxigene a Lola y a mí de la tos y del malestar ¡Que tengamos que vivir los judíos estas voluntades de goyim, coño! Qué quieren estos hijos de puta, destetarnos con zyclon B, o que muramos como las cucarachas aun siendo mamíferos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario