jueves, 12 de marzo de 2015


Escribo tumbado, con la maligna intención, no del todo firme puesto que he cambiado la orientación del cuaderno y del boli para que esto no  ocurra, de que el flujo de tinta se interrumpa y que el conato de dar sentido a las palabras se quede en aguas de borrajas como ha de ser pero no es. Así que continúo: si Sara quisiera me casaría con ella y mejoraríamos la raza. Tiene ese algo misterioso al que cantaba La Mode, y yo necesito reposo y confianza. Además, a más de atleta es mora y se lleva bien con Lola. Pero he ido en autobús a recoger a mi hija y he entablado conversación con una lectora que saludó a una madre y su hija subnormal, es su profesora, no pude resistirme y le pregunté por el título del libro que leía: Palmeras en la nieve. “Caramba, no lo conozco”. “Es el primer libro que ha escrito ella”, dijo ella. También dijo cómo echaba en falta a las personas como yo que comunicaban fácilmente. Le dije que era refractario a la ficción y me dijo que había pasado por muchas cosas, entre ellas la muerte de su hija con 16 años. Hablamos del presente, del sentido inmediato de la vida de los subnormales y de los anormales, donde me incluyo. Fue muy provechosa la charla pero me tuve que bajar como dictamina el destino siempre: en la próxima parada.

Sara quiere alquilar un piso en el inmueble donde estamos. Ella vive en el tercero con la senegalesa desde que la gorda que vino de las profundidades marroquíes se fue. Ya queda la 1ª o la 2ª en las competiciones. Pero quiere vivir sola. Mi padre, porque la invitamos a entrar, y no estamos en La matanza de Texas, va a hablar con la casera. Ella puede pagar un máximo de 350 euros, por un piso o una habitación. Sonó su móvil y mi padre, viejo pellejo, dijo: “Tu novio, ¿no?” “No, son mensajes, mi novio está muy lejos”, dijo. Creo que le gusto, ¡joder, soy canoso, pero fui rubio! Dijo que mi cuerpo era de corredor, así que, digo yo, si me corro, mejoraremos la raza. Si esto ocurre la canción de los Pretenders de si una puerta se cierra otra se abre tendrá sentido en mis carnes. Es guapísima, yo soy muy sexual y creo que ella lo es. Estuvo en el sofá, sentada. Ha estudiado derecho y economía y compite. Mejoraremos la raza, yo aportaré el surrealismo.

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