lunes, 23 de marzo de 2015


Años ha que escucho en las pelis y series estadounidenses la categórica división antagónica entre dos tipos de personas: los ganadores y los perdedores. Esta selección natural darwiniana ha permeado en la sociedad española, y, supongo que, globalizados como estamos, en casi todo el planeta. Últimamente lo he escuchado en la boca de Pedro Sánchez, al descabezar a Tomás Gómez, y en la de Juan Manuel Moreno. Afortunadamente la raigambre decimonónica de la gelatina que me envuelve y protege se nutre del mundo galdosiano; dejo hablar a don Lope: “…Porque él era el débil y había que protegerlo. La policía representa la fuerza, y los hombres como yo siempre defienden al débil. Sea quien sea, y esté en la situación en que esté.”

Hay un piso en Sevilla, donde conviven dos perdedores… Uno votó al PP y otro a IU.
 

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