martes, 24 de febrero de 2015


La dentista, ángel de la muerte fallido, la dentista mengele, quería quitarme los dientes de abajo porque, dice, están mal. Mientras aguanten, yo los aguanto, dije. Ya me sacó tres muelas de golpe con un flemón a medio curar y parece que se ha envalentonado. Según ella, en la radiografía aparece una sombra blanca por lo que no me va a abrir; dice que tal vez hay una raíz que ahora está arriba y que bajará cuando me aparezca el próximo e inevitable flemón, que acuda a su consulta cuando esto suceda. Lo haré.
A la vuelta, en el autobús, degusté contemplativamente a una usuaria del mismo que respondía al canon de belleza renacentista; creo que se sintió halagada con la mirada del otro, del otro que soy yo, podría decir el Fari.

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