viernes, 6 de febrero de 2015


En la piscina, ayer, esperando a la niña. Sentada a mi lado, una anciana con pinta de profesora jubilada lee un libro de los caros, papel biblia, tirita de tela como separador, encuadernación de piel… Imagino que toda una vida cultivándose habrá dado unos frutos que un recolector oportunista codiciaría: profundidad, calado experiencial…; si esto pudiera devorarse, o al menos transmitirse. Una buena influencia. De repente, un jovencito de unos 14 años, de pie ante mí, me aborda y me pide consejo sobre cuál bebida de las que expende una máquina es mejor. “Hay refrescos, una bebida de estas deportivas para reponer sales minerales y hay agua, depende lo que….” “Refrescos no ¿Qué es mejor, el agua o la bebida deportiva?" “El agua siempre es buena pero si has hecho deporte la bebida deportiva sirve para reponer las sales que has perdido.” “Quiero la deportiva ¿Cuánto vale?" “Bueno, no sé…, en la máquina están los precios…" “Vale.” (Estoy en el parque y hay una mujer con una bici y un dálmata que está haciendo ejercicios y no me deja concentrarme. Tiene un cuerpo voluptuoso de pechos, caderas y culo, grandes y muy femeninos, me estiro sin poder evitarlo, me pasa cuando me excito). Y el muchacho fue hacía la máquina. Tiene un retraso, es harto evidente. "¡No, no es lo que quiero!", le dice a la máquina; y la máquina le da una chocolatina por respuesta. Viene hacia mí y me dice: “Tú no quieres una chocolatina y me das el dinero para la bebida deportiva.” “No, no quiero, además no tengo dinero”, mentí . “Esta señora -dijo señalando a la sabía-, ¿querrá?" "No lo sé, pregúntaselo", dije. "No", dijo la anciana secamente. Yo, compadecido, le advertí que no era probable pero que lo intentase con las recepcionistas por si acaso. Fue para allá y ante la negativa de estas el muchacho salió del recinto. La señora, la venerable y docta anciana, entonces, me dijo: “Este chico es muy raro” "Tiene un retraso, es obvio", dije yo (me sorprendió que lo expresase así, tan fría). “Mi nieto está en su grupo y me dice que tiene muchas rarezas.” "Es evidente que tiene un retraso", contesté sin dejar traslucir el enojo y la tristeza que me causaba su insensibilidad. Taché a la señora de las buenas influencias y me recordé por enésima vez que las apariencias engañan.

He podido terminar esto porque la venus partió con su perro y su bicicleta.

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