miércoles, 18 de febrero de 2015




En el autobús, camino del centro donde me han hecho la radiografía dental, qué abusadora la dentista, me sacó tres muelas de golpe pero dejó algo, así me dolía tanto la recuperación y los flemones subsiguientes; harto de padecimientos inmerecidos fui a verla, se quiso escaquear de su error pero fui implacable y finalmente lo admitió. Camino, digo, de la radiografía que dará luz al entuerto, dos jubilados, profesores universitarios, hablando del paso del tiempo, ¡guau! Uno le decía al otro: “Tú, como yo, sabes las vueltas que da la vida, vi a fulanito, ¡con lo elegante que era!, ya no lo saludo, porque no puedo.”
Tengo que escribir un post batiburrillo con tres asuntos: Podemos, 50 sombras de Grey y los sanguinarios criminales del Estado Islámico. Se van a enterar estos asuntos cuando ponga luz en la confusión. Si al final el Buda va a tener razón: vejez, enfermedad y muerte. El regusto de la decadencia para Proust y Visconti pero en la cruda realidad ya está bien de construcciones esteticistas, ¡coño! Confusión: según una de esas variantes religiosas de los hindúes escuchimizados, vivimos, y nos queda tela, en la era de la confusión. Como use el espectro de la luz percibida por el ojo humano, la luz visible, voy de culo, usaré el ojo de mi culo para el rango entero de radiación. O enciendo, o apago la luz.  

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