jueves, 15 de enero de 2015


Muy bien por el Papa, es el único dirigente de calado que se ha pronunciado con sentido común en estos momentos. La analogía que ha hecho acerca de que si un amigo suyo –que tenía al lado, un médico creo- insultaba a su madre se llevaba un puñetazo –es normal, decía- me parece estupenda.

Yo, Opal, no soy Charlie Hebdo, no puedo serlo porque no comparto la violencia que anida en su frivolidad.

Y no hay que mezclar churras con merinas; los fanáticos que perpetraron los crímenes son execrables. No digo bichos por no reducir su condición humana.

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