miércoles, 9 de octubre de 2013

Tengo que dejar de ir al parque, la perruna tiene una alergia en los ojos y el veterinario me ha dicho que esté una temporada sin frecuentarlo. Adiós a la mitad de mi vida social, la otra mitad, a no ser que me salga una alergia a las mamás del cole de mi hija, cosa que creo muy improbable, continuará brindándome la oportunidad de alternar socialmente.
Desde la ventana de mi cuarto se ve un ciprés parcialmente tapado por un algarrobo igualmente urbanita. Lo miro cuando mi mente necesita un poco de reposo. Estas visiones de serenidad del primer Renacimiento son muy difíciles de encontrar en la contemporaneidad de lo que nos rodea, más aún en las ciudades.
Me acuerdo del video de una bolsa y unas hojas movidas por el aire que un personaje comparte con otro en la película American Beauty de Sam Mendes. El chico muestra a la chica lo que es capaz de ver, lo que presencia y graba: el espectáculo por sí mismo de la sencillez, ausente de retórica, belleza en estado puro, la espiritualidad grabada. En este comunicar, cómo nos transmite el director la calidad del vínculo que se crea entre ambos personajes.

El hombre hace arte imitando la naturaleza. La naturaleza, cuando hace arte, este es de orden superior, tanto es así que el hombre sólo puede ver y callar. Todo está dicho. Y todo está por decir. La sabiduría.


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