domingo, 8 de septiembre de 2013

Vivo, como unidad biológica que consume y repone energía, vivo; la unidad biológica, encarnizadamente, vive. No había antes, no habrá después y, en medio, arrastrado el huevo fecundado, la vida; una especie, una raza: la humana, así que un nombre, una cultura para el feto. Y, luego, yo, una unidad biológica con yo. Culpable, siempre, desde que recuerdo: ¿por vivir, por gastar más energía que la que aporto, al planeta, al universo, o a cualquier universo paralelo o de posibilidad teórica?: por construir mi identidad a pesar de todo. 

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