sábado, 24 de agosto de 2013


Algo informe, turbio, en movimiento, recorre las piernas, los intestinos… Las manos de Orlac, liberadas por nuestro organismo, visitan el cerebro, exprimen los bronquios y respiran el alquitrán; el organismo está enfermo, la mente está enferma, años y años de enfermedad han generado el tóxico: el veneno que mantiene vivas las manos ¿Se puede aprender de ésto? Espero haber sido lo suficientemente inteligente para aprovechar el dolor, decía uno; lucidez, luz en la oscuridad, nudos en las tripas, destrucción, de uno, de todos… a la postre. La conversión del sufrimiento (desgarro, blues…) ¿en queja?, ¿en aceptación? Al final de la vida ¿hay alguien inocente? 

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