jueves, 25 de julio de 2013

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Lacan (...) trae otra fàbula a modo de imagen, dice: el YO es la intrincación de un paralítico y un ciego, en este doble nivel: al YO concibámoslo como siendo por una parte un paralítico, lo que tiene que ver con la insuficiencia, la imposibilidad de movimiento, de sostén, un paralítico que no puede moverse sino con torpeza, incoordinación. Este paralítico nos remite a la experiencia del niño antes de experimentar el Estadio del Espejo; que se mueve torpemente, que no tiene una imagen unificada; es una metáfora de lo que es un bebè, queremos a nuestros bebés y nunca se nos ocurriò pensar que un bebè es un paralítico. (...) Por otro parte, la otra mitad de la imagen del YO es ciega, no se ve más que a sì misma. Esta ciega es la que conduce a este paralítico. (...) Trae otra imagen: la de la serpiente y el pàjaro para subrayar la cuestiòn de fascinaciòn que hay en la constituciòn del YO, la constituciòn del YO tiene un elemento de fascinaciòn. Tiene que ver con la mirada del Otro, la mirada fascinante del Otro que ciega y captura al sujeto.

Benjamín Domb




Ser conscientes de todo ésto es clave a su vez para la constitución del yo. Una vez reconocidos: ego, yo consciente, otro, hay que determinar la parte que desempeñan en ello. Una mirada distanciada del yo, ser otro -no en mera escisión "yo es otro" de la modernidad, sino en abstracción de uno mismo-, el autoanálisis, da forma mientras se forma al yo. No basta con enunciar, hay que buscarse, y el camino es la adquisición de consciencia, de lo contrario lo que no es determinismo en sí, por una falta de profundidad que no exonera al individuo de responsabilidad, acaba convirtiéndose en tal. 
Es obvio que en la constitución del yo participa la mirada del otro, es una necesidad, pero el elemento de fascinación en el ego tiene que ser dilucidado, si ciega y captura al sujeto habrá que saberse el porqué y esclarecer esa necesidad del ego de la mirada fascinante del otro. En aras del yo.


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