jueves, 6 de junio de 2013

Cuando el cuerpo y el alma están completamente sanos, no se vive una vida espiritual, dice Kafka. La increíble intensidad vivencial de Kafka. Las ardientes palabras y símiles con que da vida, gran vida, a las cosas en apariencia más insignificantes. Su increíble inteligencia. Franquea cualquier umbral, desgarra cualquier velo, anda, anda hasta llegar… a sí mismo. Qué asombrosos atajos toma para evitar los desvíos aunque, sí, precisamente estos desvíos, precisamente ellos, son la vida: porque el tiempo de la vida es el de los desvíos. Llegar a la meta –a sí mismo- equivale a morir.

Del Diario de la galera. Kertész


¿Qué hacen? Cómprenlo. Léanlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario