lunes, 13 de mayo de 2013


Dentro, volver dentro y ya no salir; llevarme a ella y a la niña; llevarme el dios de Bach. No abrir jamás. No más muerte, no más vida, no más resurrección. Renuncio a mi carne, seré un cuerpo torpe y caminaré sobre líneas que dibuje una vez y por siempre; visible sólo para otros como yo, los de dentro, beberé su agua sin interferirnos, cada cual en sus líneas, de paso en el exterior, sin destino.


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