viernes, 23 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

El rechazo activa la misma zona en el cerebro que el dolor físico. En las carreras matutinas a campo traviesa durante la mili no desperdiciaba la ocasión de herir superficialmente mis piernas haciéndolas sangrar levemente pasando por entre las plantas de aspecto áspero que encontraba en mi camino. Un sargento me llamó masoquista, yo no era consciente de serlo. Aparte del placer, hay algo heroico en soportar el dolor y erguirse ante él. También en soportar el rechazo y erguirse. En ocasiones, cuando el daño físico y el rechazo han ido de la mano, he obtenido un placer más complejo.

Dadme dolor que yo produciré endorfinas.

Asthenomacrurus fragilis hacia Asthenomacrurus victoris.