domingo, 18 de marzo de 2012

El rechazo activa la misma zona en el cerebro que el dolor físico. En las carreras matutinas a campo traviesa durante la mili no desperdiciaba la ocasión de herir superficialmente mis piernas haciéndolas sangrar levemente pasando por entre las plantas de aspecto áspero que encontraba en mi camino. Un sargento me llamó masoquista, yo no era consciente de serlo. Aparte del placer, hay algo heroico en soportar el dolor y erguirse ante él. También en soportar el rechazo y erguirse. En ocasiones, cuando el daño físico y el rechazo han ido de la mano, he obtenido un placer más complejo.

Dadme dolor que yo produciré endorfinas.

Asthenomacrurus fragilis hacia Asthenomacrurus victoris.

3 comentarios:

  1. Se sabe que el dolor emocional y el físico obtienen alojamiento y respuesta en un área concreta del cerebro, y también es sabido que un ladrillazo en mitad el cráneo activa la totalidad de la cabeza: Un mundo de emociones y dolores que haría las delicias de Séneca. Porque el ladrillo, en el microinstante inmediatamente posterior a su toma de contacto con la cabeza, se aleja velozmente de ella en actitud refractaria (por lo regular en dirección al suelo)
    Entonces se da el rechazo del ladrillo y el dolor físico en el mismo paquete, lo cual supone alcanzar la cumbre del placer estoico.

    Dame aspirinas que yo produciré el dolor.


    (joder, hasta sabe expresarse en alemán antiguo, el cabrón)

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  2. Fíjese usted, señor Blas, cómo somos las personas:

    Estando hospitalizado por una rotura de cadera, una mañana, en el aseo diario que siempre me hacían dos enfermeras mientras hablaban de sus cosas, en una de las manipulaciones sentí tal dolor, que en un acto reflejo me agarré con una mano al antebrazo de una de ellas, la situada en el lado izquierdo, por estar más próxima a la zona del dolor. De mala manera me dijo que la soltase y no sé qué de que los hombres soportan mal el dolor; yo no dije nada pero su compañera la recrimino. Hasta ahí normal, era antipática, ya me había dado cuenta de eso. Pero comenzaron a pasarme la esponjita jabonosa por el pito, los huevos y toda esa zona erógena de las inmediaciones y note, ¡oh Dios!, que sin poder remediarlo se me estaba poniendo tiesa. Yo tenía la cabeza ladeada, avergonzado, sin dar crédito, pero iba a más y a más. Y a todo esto entra una ATS y se queda boquiabierta con el espectáculo ¡Tierra trágame, público y todo! Terminaron, me taparon y se fueron. ¿Cómo había sido posible? Si yo no pensaba en eso. Si yo no quería…
    Paso un tiempo, no recuerdo si fueron horas o fue al día siguiente, y la ATS vino a cambiarme el suero. Depositó la botella sobre mi vientre, quitó la botella vacía de su soporte y al recoger la llena me dio un pellizquito en el pito a través de la sábana, colocó la botella y se marcho. No le di importancia. Pero al día siguiente sucedió un calco de lo mismo. Yo a estas alturas estaba totalmente erotizado, esperando con ansiedad el nuevo día. Y el nuevo día llegó, a primera hora me trasladaron a la planta de trauma donde una cama había quedado libre, abandonando la cama provisional del ala de digestivo. No la volví a ver.

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  3. Esa frase sobre el dolor masculino también me fue pronunciada hace mucho en un hospital. Cuando no tocaba por edad tuve una trombo en la pierna izquierda. Una de las pruebas era inyectar un líquido de contraste en dicha extremidad. Se metía un agujón del quince por una venita del pie. Empezó la señora a pinchar y pinchar, y no había forma. Me metieron el pie en un barreño con agua cuasi jirviente y eso lo aguanté, pero siguió hurgando y hurgando con el agujón y el dolor se me hacía insoportable. Entonces me lo dijo, que los hombres no aguantamos una mierda. Y yo contesté: ¿En algún momento he dicho que hice la mili en Birmania? ¿En algún momento he dicho que soy el tipo más duro a este lado del Misisipi? No, ¿verdad?: ¡Entonces qué coño hablas, tía! (fin del apartado batallitas)


    La minga es la hostia. Va a su bola. Cuando le sale de los cojones concierta con el cerebro y hasta con el corazón. Y cuando le da, se pilla una autogestión y a tomar por culo el resto del Estado. Ésto también era muy entretenido de comentar con las mujeres en su momento, al principio, de joven. Ahora ya todo el mundo lo sabe todo.

    Usted ya esperaba una de Felini-Pasolini, y le cortaron el vacilón con el traslado. Como cuando en una serie ponen el capítulo piloto y luego no la emiten. Hubiera sido interesante saber de más capítulos. Puta lástima.
    (Coño, invéntese la continuación y cuéntela. Seguro que lo ha pensado mil veces)

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