domingo, 11 de diciembre de 2011

Seres que se comen unos a otros, la creación de un dios dañado, dolor.
Un jainita sin mascarilla, sin querer, engulle un mosquito al respirar, mortifica su cuerpo y dos gorriones porfían por una semilla intacta de su defecación.


¡Ay Sulamita, cuándo dejaste de calentar la cama al viejo Salomón!


Voy derechito donde van los corazones,
más pesados que una pluma van los corazones,
extiendo el brazo y tiemblo,
llevo en la palma de la mano un corazón pesado y tiemblo.