sábado, 7 de mayo de 2011

También de vez en cuando estudiando teatro hacía novillos. Yo era un joven muy reprimido -y quizá por ello altamente contemplativo- y cerca de la escuela se encontraba la yeguada militar. Ahí se prodigaba un naturalismo que no enseñaban en la escuela. Cuando hacía aparición la yegua, excitada, sudada, estremecida, comenzaba la clase magistral; la tensión sexual iba in crescendo al hacer su aparición el semental resoplando, y era olfatear a hembra receptiva, que la verga en un instante desplegaba todo su erecto esplendor. Entonces, el mamporrero, con gran esfuerzo, lograba introducir el enorme miembro en la vulva mojada. Yo tomaba nota. Recuerdo que en un ejercicio, en una escena de Eugene O’Neill, me valí de esta experiencia y de otra en la que siendo menor de edad visité con mi padre y sus amigos una sala de fiestas de espectáculo porno y prostitutas, llegando a bailar con una de ellas, para interpretar el rol de un adolescente departiendo con una puta en un burdel. El profesor encomió mi trabajo pero no así el de la chica que hacía de prostituta. No estuvo a la altura, dijo. Pero en mi fuero interno yo sabía que yo tampoco lo había estado: no había empalmado. Conseguí el candor y la pureza del adolescente pero no la erección incontenible que era el naturalismo al que yo aspiraba. A veces pienso que si la chica y yo nos hubiésemos preparado juntos en la yeguada, mi represión se habría aliviado en aquél lúbrico lugar en el trabajo previo y habríamos hecho una escena memorable sobre el escenario.

8 comentarios:

  1. Me permito observar que si le interesaba el tema empalmes se equivocó estudiando teatro: mejor efepé, rama electricista.

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  2. Ni siquiera, yo empalmo de primera y no he estudiado FP. Sólo es necesario un buen pela cables y algo de maña con la cinta aislante - yo los pelo hasta con un cuchillo o unas tijeras y no parto ni un hilo, pero es que lo mío empalmando es fuera de serie. Soy la number one poniendo lámparas, no me hacen falta ni clemas¡¡¡¡
    Cuánto valgo y qué poquito se me reconoce.

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  3. La goma termocontráctil es muchísimo más segura y duradera que la cinta aislante, y aunque es más cara, para trabajos ocasionales da igual.

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  4. JA JA JA JA JA*
    ¿Saben, compañeros?: el Opal se estará cagando en nuestra puta madre.
    Se tira un peazo post puerco-sexual y nosotros nos vamos a las instalaciones eléctricas.
    (comprenderé si nos retira el saludo)


    *Tenía que poner un JA JA JA JA. No he podido evitarlo.

    Opal bueno.

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  5. Pues ahora una de policías. Verídico. En el autobús, claro.
    (Creo que será más del gusto de Surlaw)

    Una joven morena, fuerte, con botas, gafas de sol y unas esposas bien visibles en la cintura. Un niño en el autobús que se percata y dice a su madre: ¡Mama, mama, tiene unas esposas! Pues claro -dice la madre-, porque es policía. Yo la miro, ella me mira, y el niño dice: Como tú mama, tú también tienes unas esposas. Todavía mirándonos, dice la madre: Sí.

    ¿Ahora qué? ¿Iban a por cinta aislante?

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  6. Jajajajajajaja. Madres de familia que compran esposas... una bendición.

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  7. Walrusssssssssssss que has cerrado el blog again, jolines¡¡¡ :(
    Walrus osito malote.
    Snif snif.

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  8. Últimamente tengo otras ocupaciones de mayor prioridad.

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