domingo, 29 de agosto de 2010

sábado, 28 de agosto de 2010

viernes, 27 de agosto de 2010

El amor genital está infravalorado. No se puede hacer nada. Cuando los monos miraban a las estrellas, aún no eran conscientes de ser homínidos. Fue su parentela, revisionista, la que perdió la cabeza con la belleza exterior. Ser homínido, traicionando al mono, es muy jodido. El sino de Judas echó a Judas en el abandono. Del sino del mono vienen estos lodos.

jueves, 26 de agosto de 2010






¡Cuchillada, golpe de arresto, mazazo…! Tendría que haber una Speakers' Corner en todos los parques del mundo donde la gente civilizada pudiese escupir sapos y culebras, hablar de daños colaterales, de objetivos cumplidos, de enemigos internos y externos, de limpiezas étnicas y de estilos de vida. La palabra. Un espacio para la palabra nauseabunda, un sendero de gloria oral, un lugar para el crimen entre ardillas, perritos de las praderas y oyentes ocasionales de Kalashnikov durmiente. Un lugar de almas belicosas, ansiosas por entregar hijos -a ser posible ajenos- a la sangría. Un lugar para el crimen, muy civilizado, amenizado por Bach, donde se distinga al Hombre del Bárbaro; el otro, el inferior, el guarro. Un apeadero donde de nuevo se escuche el Adiós a la vida de Tosca.


martes, 24 de agosto de 2010

viernes, 20 de agosto de 2010

El teclado es percusión.
Se muere, Álvaro Alvarito se muere. Soy de una generación que con el sida se iba muriendo y desde que el sida se cronificó siguen muriendo. Tengo una hija y no tengo el sida y no me voy muriendo. Recuerdo algunos muertos, y si me esfuerzo sus nombres. Alvarito se muere. Nada se puede hacer. Hubo un tiempo, antes de hacerme drogadicto, que trabajé con drogadictos. Después me gaste la subvención en heroína. Llevo años sin drogarme fuerte, salvo con alcohol. Quizás por eso estoy vivo. Alvarito se muere, diecisiete años tiene Alvarito para mí y se muere. Hoy lo he visto, se ha despedido, y yo también. Somos unos duros.
Mañana, el ejército rojo. Un libro que me regaló mi hermano y que nunca leí.

jueves, 19 de agosto de 2010

Silvio. Conciertos caóticos. Inmenso en el derrumbe. La última vez que lo vi estaba sentado en la escalinata de la iglesia de El Salvador, con una cerveza en vaso de plástico en la mano y en compañía de una joven.


miércoles, 18 de agosto de 2010

lunes, 16 de agosto de 2010



Nunca los cómics me han llegado. Excepto los de Robert Crumb.
Frente a mí hay un edificio de ladrillos vistos, de principios de los años sesenta, exactamente igual al que yo habito. Un edificio de una barriada de trabajadores de la época de Franco. Cuando salen a regar las plantas, veo a una anciana y al que supongo su hijo, un rasta cincuentón de rastas de selva amazónica. Ahora, el hijo, se ha pelado al cero. ¿Cómo lo vivirá?
Recuerdo a David, un irlandés que estuvo alojado en mi casa en 1990, en otra casa, en otro tiempo. No he conocido a una persona más auténtica que él. Lo echaron de los Hare Krishna por exceso de amor. Tenía todo el cuerpo claveteado de piercings y era calvorota. Sospecho que quiso follarse al gurú. Era vegetariano y adoraba los gazpachos que yo preparaba.
Otra balada. Voz y guitarra acústica, como a mí me gustan.

domingo, 15 de agosto de 2010

Soy yo, ja ja, así se despidió Pili, una niña bulliciosa que corría por la casa cuando consciente, despierto, contacté con ella inmerso en la última de las escasas parálisis del sueño que de higo a breva me acontecen. Fue en la siesta, la otra tarde. ¿Qué pensar? Todo está dentro, pero parece tan real…

_ ¿Cómo te llamas?
_…ili…
_ ¿Cómo?
_…ili…
_ ¿Cómo?
_…ili…
_ ¿Pili?
_ Soy yo, jaja.





Joder Surlaw, me ha echado de su casa virtual.

sábado, 14 de agosto de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

La chica tenía varios cortes en la muñeca izquierda, de esos transversales a las venas con los que se pretende vivir un poco mejor que en la vida previa al corte.
Sevilla en el siglo XVl fue ciudad de la picaresca en Europa y, ahora, en el siglo XXl, algo queda. A 40º es posible en esta ciudad viajar en el tiempo; sólo hay que ser dócil y dejarse arrastrar por el ser y no estar, por los átomos siempre en movimiento, por la física teórica, por la imaginación y por la cerveza.
En esas estaba cuando divisé un cuadro de esa época pretérita, un grupo de personas que en conjunto no sumaban más dientes que un presentador de telediario de los de ahora. Pedí permiso, les invité a cerveza, litronas compasivas para todos, y me dejaron sentarme con ellos. Había un par de ex legionarios, un par de mujeres robustas, desdentadas pero de belleza interior, no alabé la belleza del alma por no parecer condescendiente y me empleé a fondo en maravillarme con la belleza exterior. Les dije de todo, a lo Pierre de Ronsard, y durante un tiempo de átomos en movimiento me sentí amado. Había algún que otro rumbero flamenco, un mastín, un chucho, una guitarra y la joven de los cortes transversales… Dios mío, qué bella era. No hablé con ella, al menos directamente, me intimida la percepción adquirida de los átomos en pausa, y la observé con detenimiento. Ella me miró con una mirada furibunda. Me dijeron que tenía un novio muy malo. Después, no me acuerdo de nada.

Ejecutan chinos y las autoridades aprovechan los órganos para trasplantes. La memoria celular tiene una segunda oportunidad, a pesar del celo de las autoridades. Al señor X ahora le gusta la música clásica; gracias al hígado de la señora Q, una melómana de armas tomar, supervivencia y vida después de la muerte se amalgaman. Cuánta memoria celular se pierde cada día en el planeta. La religión del futuro será orgánica o no será.



domingo, 8 de agosto de 2010

Soy un sentimental, no un romántico, al modo galdosiano y sin alharacas tomo partido por los débiles. De todas las cosas que me ofrece el pasar, me entretengo con la belleza, no lo puedo evitar. Ayer noche vi Reflejos en un ojo dorado (qué bella Elizabeth Taylor), John Huston y Carson McCullers al alimón. Ya no me pillan en bragas, estoy envejeciendo y rejuvenezco. Amo y no quiero ser amado. He encontrado un lugar que existía, un espacio intercostal, el quinto, y hurgo. En otra película de Huston (Bajo el volcán) lo dice el protagonista, y Zulawski también: Lo importante es amar. Establezco un dialogo con las películas y encuentro entretenimiento, encuentro belleza. Soy un semental, un cerdo al que engañan con un fardo peludo y que con la ayuda de una mano providencial se corre. De pequeño criaba hamsters, aún recuerdo el olor de su semen inagotable, ratoncillos, roedores mascotas. Adoro los ratoncillos, son mis iguales, tan prolíficos, y débiles a vista de pájaro.
Marlon Brando, en la película, un ratoncillo. La Taylor, superficial y adorable.

“Hay una fortaleza en el Sur, donde hace algunos años se cometió un asesinato”

Así, con esta cita, da comienzo la película, quién se resiste.


Fugaz es la belleza, dura menos que un ratoncillo.

miércoles, 4 de agosto de 2010



Tiempos de silencio, de escuchar el Wish you were here sordo. Y ciego, ma non troppo ratoncillos de cálido laboratorio (importante haber leído al Santos). Yo siempre he confiado en las baladas. Las hay para todos los gustos. Incluso el mío, de paladar de plástico, tecnología al poder. Hubo un tiempo de esperanza, supongo. Nombre y graduación, esa es mi tortura. Pero la tortura nunca acaba y podría, si me aprietan, apretar las clavijas a un ratoncillo: soy tremendo cuando canto y peor cuando bailo.
Deseo, me pueden sacar todo.