miércoles, 31 de marzo de 2010

Alessandro Moreschi andaba intentando meterse en los renglones torcidos donde Dios escribe a veces.


Cecilia Bartoli.



domingo, 28 de marzo de 2010

Alessandro Moreschi, el último castrati.

Domingo de Ramos.
Canto polifónico arcaico de Cerdeña.





Y el contrapunto.

viernes, 26 de marzo de 2010

Cuando hacía la mili -me destinaron en Madrid- pasé por el colegio de curas en el que estuve interno durante gran parte de mi infancia. Un padre de vez en cuando, una madre desaparecida- muerta, decíamos por los curas - y las tías para pasar los veranos.

Las rejas de hierro forjado de las ventanas que daban al patio seguían siendo las mismas. Miré a un lado y a otro y, siguiendo un impulso, coloqué mi cabeza entre los barrotes para que tomase medidas del tiempo transcurrido. Cuánta cabeza sobraba…

Y apareció el niño.

Se coló como solía, sin temor al castigo, porque como todos los niños sabía que si cabía la cabeza el cuerpo también cabría. Sigiloso, por si se topaba con los cuervos negros, recorrió corredores y pasillos y llegó a la puerta convenida; la abrió, entraron sus secuaces, algo mayores que él, más cabezones, que esperaban en el patio. Recibió sobre la marcha palmadas, felicitaciones, abrazos y… ¡al saqueo! -divididos en comandos, por si los cuervos-, que esperaba el botín en el comedor y en la cocina: botes de colacao, pastillas de redoxón, todo lo que podía ser volcado en una boca abierta, enorme, todo para adentro. Qué importaban las hostias y los correazos si éramos descubiertos.

Me dijo adiós el niño. Miré a un lado y a otro, no quería que me viesen, tenía lágrimas en los ojos.

Época feliz.

miércoles, 24 de marzo de 2010



Hoy, para variar, no he colgado el video de Romy Schneider.

“La solarización es un fenómeno fotográfico en el que la imagen sobre un material sensible a la luz invierte su tono de un modo total o parcial, este proceso se puede efectuarse sobre un negativo o una fotografía. Tras la inversión las zonas oscuras aparecen como zonas de luz y a la inversa, apareciendo un borde definido entre las zonas contrastadas.” (De la Wikipedia).

Puedo suponer, que el borde definido, es la no man's land, la linea que, sin ocupar, siluetea; la tierra menos ambigua, en apariencia: el laboratorio a cuestas.
Puedo imaginar, es más surrealista el verbo, a Man Ray asociando ideas.

Una de sus fotos, arriba.

¿Es la forma el fondo, o viceversa? Fondo y forma se confunden, ¿desasosiega? No debería. ¿Cuántos fondos hay? ¿Cuántas formas? Qué encuentro no es belleza.

Se hace difícil interrumpir el dialogo con ella.

Miro y remiro la fotografía (nunca estaré preparado para la belleza) y me recuesto cual damisela, que me pongo melancólico, que me viene, que ya llega… el síndrome..., buenas tardes am…, de Stendh… Plaf.

lunes, 22 de marzo de 2010




La pérdida nunca quiere irse. Los azahares tampoco, regresan cada primavera, ayer. La pérdida regresa en el ayer, sabe que siempre habrá hoy azahares de ayer para ella. Su primavera.
Romy Scheneider ahogó en el alcohol sus penas, hasta que llegaron a ser ella. Después, se murió, se reunió con la pérdida. La perdida nunca quiere irse pero acoge, y es la bienaventuranza de los que llegan.

Señoras, señores, la representación va a comenzar.


Este año, esta ciudad. Primavera. Como un reloj atómico. Pérdida y primavera.


(Ven aquí, narrador, la pérdida tiene sus exigencias).

- Aquí estoy.

- Dinos, si es cierto que has perdido la primavera.

- Pero, ¿no regresa?

- Qué retórica es esa, responde.

- ¿Es una metáfora?

- ¡Responde, es una exigencia!

- No respondo a exigencias de la perdida. Ya me encontraré con ella.

- Lujuria, pereza, ¿y ahora soberbia?

- Me enfrento a la primavera.

- No tiene azahares.

- También la perdí a ella.

- Lo ha dicho: ¡perdió la primavera!

- Y quién coño eres tú, por qué nos llamas a mí y a la primavera.

- Te llamo a ti.

- ¿Quién eres?

- Seis te dijo el chino, y te llevaste cinco.

- No estoy para Bergmans.

- Lo estás y no te das cuenta.


Chino: Se lo dije y no prestó atención, ji, ji, ji.


Se cierra el telón, sale el enano de Twin peaks al proscenio.


Enano: Hola, soy el enano de Twin Peaks

- Y ahora qué coño pasa, ¿vuelvo a ser el narrador?

- (Más complicada es la vida, y ni siquiera te pregunta)

- El que faltaba.

Enano: Tampoco a mí.

- Vela tu entierro, enano.

Enano: No puedo, estoy muerto.



CONTINUARÁ

viernes, 19 de marzo de 2010

En la adolescencia, libros y películas (creía yo) me enseñaban a leer en las personas. Había tras de mí poca vida y apenas se detenía el significado. Son ahora las personas, ahora que libros y películas son esporádicos, las que, generosas, retornan y vivifican el escaso conocimiento acumulado. Sólo reconozco como tutores la carne, el celuloide y el árbol encuadernado: mi vida escolar fue un fracaso y tan solo fui quince días a una facultad, creo recordar que se llamaba de Historia, y eso porque aprobé las pruebas de acceso para mayores de veinticinco años.

Cuánta belleza. Quisiera como antes intentarlo, estar preparado.

Dos de las películas que vi con quince o dieciséis años:







lunes, 15 de marzo de 2010









Frankie sí la hubiera besado.

domingo, 14 de marzo de 2010

Cabalista es la idea, según la cual, el nombre de Dios está formado por todas las letras, y que con ellas creó el Universo. Modestos factótums en el planeta Tierra, parece ser que se nos permite combinarlas para crear mundos intangibles, e incluso habitarlos.
Pero yo quiero habitar la sopa primordial de letras, precursora de los mundos de la palabra de mis semejantes, cuando la m-e-s-a no es aún mesa y cabe la posibilidad de que no lo sea nunca; cuando el demiurgo pequeñito es una y todas las letras rodeado de todas y cada una de ellas; cuando, siendo letra yo en sopa ajena, podría llegar a ser letra en palabra ajena. Pero no es posible. Ni siquiera recuerdo mi propia sopa, y menos aún cuándo pasó de caldo a engrudo palabrero. Todas las horas hieren y la primera palabra mató mis letras.

domingo, 7 de marzo de 2010




El vacío de estos tiempos que corren está jugando con la comida: exponen platos en museos y los menús inspiran composiciones musicales. Cocina del vacío en la sopa boba del arte actual.

Y qué hay de la cocina vacía y su plato estrella: la sopa vacía, compuesta de agua y tierra, que en tiempos de hambruna comen los artistas del hambre africanos para llenar la barriga y que es tanto más creativa, minimalista e incluso abstracta cuanto menos sustancial es: ¿tendrá su Barceló, ahora que Ferran Adriá va a cerrar El Bulli para investigar…?

Un día, la civilización envió un chef artista al corazón de las tinieblas- el preclaro jefe de cocina que nos descubrió el sabor agridulce de las patitas de Gregorio Samsa -, por ver si regresaba con algún estimulo prístino de mesa y mantel. Volvió con las manos vacías, sin horror que elaborar y sin parásitos intestinales. Nada.

La decepción fue mayúscula.

La intelectualidad artístico-gastronómica vino en auxilio de la civilización, retomó el asunto pendiente de los campos de exterminio- que esta última implementó pero de los que nunca supo extraer los nutrientes – y por doquier se construyeron figones con fogones crematorios, con ollas comunales y niños con pijamas de rayas.

Saciada de hambre la civilización, la decepción fue minúscula.