jueves, 28 de enero de 2010

La sensibilidad se gasta, y su formulación. Parecieran ser una sola semilla helicoidal que cae en mitad de la carretera; después de todo es un globo ocular lo que llamamos ojo y la lengua de Barry White introducida en la boca de Diana Krall es la de una vaca (qué gusto). No la toques más, que así es la rosa, le dijo Antony el de los Johnsons al doctor Moreau.
No la toques más, que así es la rosa; me digo, mirándome al espejo y también: la consumación del amor debiera ser, como es de Natura, asunto de animales pero… Digo yo que en la confusión, el furor canalizado, nos debería llevar a China, que está más cerca de lo que creemos. Pero claro, en la confusión cualquiera sabe.
No hablo llano porque es difícil hacerlo desde el presente inmediato. No digo nada porque ya todo está dicho. Llego a envidiar a los machos de la viuda negra, que mueren mientras copulan. Una sexualidad mortal, exenta de vida y con posteridad.

jueves, 21 de enero de 2010

Viajo en autobús y sin tener oído de portera escucho las conversaciones de los viajeros que me rodean como escuchaban los ángeles de Wenders los pensamientos de los habitantes de la ciudad de Berlín. Me impongo ser comprensivo y gentil como los ángeles de la película y sumar a mi gravidez el peso de otras vidas. Lo consigo; a día de hoy son las relaciones sociales más estables que tengo.
Sufro por esa muchacha que cuenta a la amiga cómo el novio la dejo así sin más, compadezco a la abuela que enumera en una letanía interminable sus padecimientos y me alegro por el niño de pelo cortado al rape que mima el gol de su vida a sus amiguitos. Cielo sobre Sevilla.
Y la geometría: el hombre gordo, solitario, con signos evidentes de trastorno mental; la mujer hermosa, triste; y yo… Un triangulo de silencio. La puerta se abre. Salimos. Tierra sobre Sevilla.

lunes, 4 de enero de 2010

Tener el abecedario en la cabeza es privilegio de los alfabetizados. Con la a se pueden escribir muchas palabras y nunca llegaré a la z. Ahora estoy en la t y tengo muchas palabras por delante. Como con la p, con la que me sentí cercano y lejano. A ti, a mí y a la q.