domingo, 21 de noviembre de 2010

Ayer tuvimos el privilegio mi señora, mi hija y yo, de conocer en persona al señor Blas y a la señora Blasa. Admiro al señor Blas desde hace años, cuando recalé en un foro y quedé asombrado por su talento. El señor Blas es un señor muy inteligente y con una filosofía vital que para mí la quisiera, su perspectiva me educa, porque aunque tengamos la misma edad, él es infinitamente más maduro que yo. Sólo espero que esta pareja tan bella disculpe al fantasmita inmaduro que se apodera de mí cuando bebo, con esa estúpida vanidad de personajillo en la que me envuelvo, es lo peor de mí y espero crecer de una puta vez algún día.
Admiro pues la inteligencia, el talento, la creatividad y el sentido del humor del señor Blas.


Dios mío si este hombre se ganase el pan con su magín... ARDERÍA TROYA.


Esta mañana mi hija me ha pedido que le pusiese el video del señor Blas boxeando, ha sido imposible convencerla de que no hay una segunda parte donde va al dentista a que le repongan los dientes.


Un saludo, family Deker.

13 comentarios:

  1. Pues yo ayer tuve el privilegio de no dormir hasta las 6 gracias a la costumbre de mis cogeneracionales de destrozarse los oídos con ruido atronador, y ya de paso destrozarle el sueño a los que no comulgamos con sus rituales.

    Qué envidia, escuchar a un Opal ebrio tiene que ser mucho más divertido.

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  2. Por cierto, no sé si arderá Troya, pero arde mi...

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  3. Cuando he empezado a leer, me he dicho: cielosanto, este tío tiene un defecto muy serio: la exageración: padece un claro cuadro de hiperbolismo agudo en fase avanzada.
    Menos mal que al continuar la lectura he comprobado con alivio que no sólo me apuntaba a mí con ello, sino que aún con mayor contundencia se aplicaba a sí mismo el erróneo juicio.
    No merece en modo alguno, Don Opal, tan feroz autocastigo. Es usted por el contrario un hombre enorme, con una familia más enorme todavía. (¿Me habré contagiado ahora yo de hiperbolía?) No, que estoy sereno: es usted un afortunado. Es usted la tercera parte de un trío que ensombrece sin esfuerzo a Los Tres Sudamericanos, a Los Chichos, a Los Panchos, a Emerson, Lake and Palmer y a cualquier terceto de eminencias que hayan habido en la historia del universo, incluidos los The Jackson Five y los The Manolo Escobar Brothers; un trío que entra por el corazón, como los tubillos de un cardiólogo cirujano. Ya están en el mío, compartiendo habitáculo con los colesteroles, las poesías, el indie rock y las nicotinas, y también en el de la Blasa, mucho más sano en todos los sentidos.
    Me alegro pues sinceramente de haberle conocido y que ello propiciara el acceso al resto del pack: la Señora Doña Opala, Grande de las Españias y la Opalilla ohú qué arte: un paquete de lujo, compañero.
    Señora: Permítame un par de besos y un abrazo inclusive.
    Señorita canija: No sé qué decirle, como no sea que siento ser tan pesao, je je je.
    Caballero: Venga un beso, como los hombres.


    Tengo en las orejas el canto de la lluvia, el que llamaba al sol a deshacer la nubes con voz desafinada de hermosuras, en cada nota un gallito se desperezaba, ¡qué bien canta la niña sin palmas ni nada! garganta insegura que tiembla pulsando las teclas de la derecha, agudos que se agarran a la sonrisa como un gatito a un jersey de lana, garrillas delgadas y finas: patitas de media silla, irenilla bonita, sirenilla de río, lunita del Guadalquivir: Sevilla callaba por poderte oír.

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  4. Hala, se ausenta una unos días y pedazo de primicia.

    Qué rebonito post Don Opal, y qué rebonito comment Don Blas, de verdad que sí, el último párrafo es en sí mismo un poema.

    Besotes, caballeros.

    Gala D.

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  5. Ole, ole y ole!! Qué cosas tan bonitas ha escrito Usté pa mi nena. Se lo hemos leido dos o tres veces a petición suya; y es que eso de sirenilla bonita, sirenilla de río y lunita del Guadalquivir le ha llegado al alma, y toda circunspecta y conmovida ha dicho, qué suerte tengo!

    y en cuanto a mí, me gustó mucho conocerles; fue un poco como si ya les conociésemos, como ensamblar las piezas de un puzzle. Al fin y al cabo, son ya cerca de seis años que entra en mi casa su virtualidad.

    Don Blas, es usted un tipo estupendo, divertido y con un corazón poético en la mano.

    Besos a los dos, y lo dicho, hasta la próxima.

    Opale

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  6. Si es que cuando nos ponemos señora Diakonova…

    Surlaw, usted y Birgit Hogefeld polvo serán, mas polvo enamorado; déjese de Troyas.

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  7. Joder Surlaw con la contumacia, ha vuelto a privarnos de su blog, no sé… no sé…, fíjese en mí que a veces me tapo con el colchón pero no lo cierro…

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  8. Opal, no sé si es que me toma el pelo, que con usted nunca se sabe, pero debería guglear Birgit Hogefeld porque quizá me ha malinterpretado.

    Lo del blog, es que no lo veo. Total, las paridas las digo igual en vuesos blogs.

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  9. Como veo que la Wikipedia española no da suficiente info, me permito dársela yo.

    Birgit Hogefeld era una miembra de la RAF, aunque como suele ocurrir, su membresía se debía a ser la chorba de un pistolero con verborrea. En Agosto de 1985, sedujo a un soldado americano en un bar de algún pueblo con nombre de salchicha, y le invitó a ir a otro sitio, para una vez en un bosque, meterle una bala en el cráneo y agenciarse su pase de seguridad que, a ella y al maromo pistolero, le servirían al día siguiente para poner una bomba en un aeropuerto, que a su vez causaría más muertos.

    En agosto de 1985 yo era un feto poco desarrollado. Quién sabe, quizá soy la reencarnación de Edward Pimental.

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  10. Le aseguro Surlaw que es mi pelo el único que me precio de tomar.
    Yo, que ya le veía con vikinga y ulteriores vikinguitos, me veo recordando a esos suicidados de la banda Baader-Meinhof -polisía asesina-, pero quien mata a un cabrón tiene mil años de perdón (aunque yo no lo haría, creo en el Estado de derecho pero sin andar derechos ni encorvados).
    En cualquier caso, me gustó eso de:

    Birgit Hogefeld me sonríe en un bar. Me dice que no entiende por qué no gusto a otras chicas, que soy muy interesante, que me invita a su casa.

    (No creo en la literatura; pero la literatura me toma el pelo y, en este caso, me precio de ello.)


    En el 85 yo tenía 24 años poco desarrollados, con lo que tenía más vida por delante que por detrás. O eso creía yo.

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  11. Yo tengo mucha vida por delante. Por detrás ya es mejor mantener el ataúd cerrado.

    En cuanto al pelo, yo alguno ajeno, rizado y rubio sí que me tomaba.

    Con lo de la prole, es conveniente recordar la diferencia entre querer hacer hijos y querer tener hijos. Aunque obvia, que dos cosas tan distintas estén causalmente unidas siempre ha sido para mí un signo de la desgracia humana. ¿Qué se puede esperar de una especie basada en una trampa? Sí, el instinto paternal existe, pero es un contrapeso añadido muy a posteriori, a modo de parche, y es innegable que la mayoría de seres humanos han sido concebidos de forma indeseada.

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  12. Matizo el último punto: los hijos mayormente se conciben por tradición, lo cual no es ni deseado ni no deseado sino puro mainstream, que dirían los anglófagos.

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  13. Sí, hoy en día sí. En un contexto civilizado, la cantidad de personas creadas por engaño natural es significativa pero no mayoritaria. La mayoría actúan por un deseo en el que la tradición y el parche paternal son difíciles de distinguir. Pero yo pensaba en los cientos de miles de años sin civilización, a los que esta se debe totalmente: la gente follaba porque le apetecía y luego se encontraba el regalito, frecuentemente sin inferir relación causal alguna. Una chapuza del "gran arquitecto" (Sospecho que nos puede haber tocado uno de esos que consideran que aspirar a algo más que un aprobado es signo de snobismo, y que lo más importante de ser universitario son las fiestas).

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