domingo, 12 de septiembre de 2010

6 comentarios:

  1. Está bien la cancioncilla, pero mejor si se dispone de chica con la que bailar. Sin ella, resulta hasta molesta. Como la primavera. Puta primavera. Te pone triste porque todo el mundo se enamora y folla salvo tú. Y el Otoño. Puto Otoño, te pone triste porque es triste. Y el Verano. Puto Verano, se llena de escotes y bikinis que no puedes alcanzar. Y el Invierno. Puto Invierno, coronado con otras Navidades tristes.

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  2. Opal, dígame el nombre de esa señorita.

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  3. Se llama Hélène Rémy. Google está desierto de resultados, parece que sólo hizo unas pocas pelis cutres. ¿Cómo es ello posible?

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  4. Se da cuenta Surlaw, el mundo gira, debe ser que ahora estamos boca abajo y los pies que asomamos son la cabeza del iceberg ¿Cómo si no apreciar la belleza soterrada por cabezas de hielo y cuerpos sumergidos? Aprecia usted a Hélène Rémy porque tuvo una vez en sus manos el huevo. Leí hace muchos años a Mircea Eliade en un paraje atlántico que creí mediterráneo-cultural-sensual y lo combiné con Michaux; no debí hacerlo.
    Nuestra semilla Surlaw, se pierde sin remedio. A los pedantes como yo nos conforta la renuncia y la perdida. Y como a usted, Hélène Rémy. No está solo, Surlaw. Qué perdida tan grande la de no poder respirar en fluidos. Bueno, pero me dejo llevar.

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  5. Pedante y cretino, ni me acuerdo del Eliade ni del Michaux y, sin embargo, pongo la primera tontería que se me viene a la cabeza. Irrecuperable, soy irrecuperable

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