domingo, 8 de agosto de 2010

Soy un sentimental, no un romántico, al modo galdosiano y sin alharacas tomo partido por los débiles. De todas las cosas que me ofrece el pasar, me entretengo con la belleza, no lo puedo evitar. Ayer noche vi Reflejos en un ojo dorado (qué bella Elizabeth Taylor), John Huston y Carson McCullers al alimón. Ya no me pillan en bragas, estoy envejeciendo y rejuvenezco. Amo y no quiero ser amado. He encontrado un lugar que existía, un espacio intercostal, el quinto, y hurgo. En otra película de Huston (Bajo el volcán) lo dice el protagonista, y Zulawski también: Lo importante es amar. Establezco un dialogo con las películas y encuentro entretenimiento, encuentro belleza. Soy un semental, un cerdo al que engañan con un fardo peludo y que con la ayuda de una mano providencial se corre. De pequeño criaba hamsters, aún recuerdo el olor de su semen inagotable, ratoncillos, roedores mascotas. Adoro los ratoncillos, son mis iguales, tan prolíficos, y débiles a vista de pájaro.
Marlon Brando, en la película, un ratoncillo. La Taylor, superficial y adorable.

“Hay una fortaleza en el Sur, donde hace algunos años se cometió un asesinato”

Así, con esta cita, da comienzo la película, quién se resiste.


Fugaz es la belleza, dura menos que un ratoncillo.

2 comentarios:

  1. "Bienaventurado sea quien buscando belleza no encuentre cánones"
    (Epístola a los Agripinos. San Marcos. 3º 2ª Fascículo 35barra7. Tercer Domingo de Adviento. Temporada Alta)

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  2. Es lo que digo yo... San Marcos me ha quitado las palabras de la boca

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