viernes, 27 de agosto de 2010

El amor genital está infravalorado. No se puede hacer nada. Cuando los monos miraban a las estrellas, aún no eran conscientes de ser homínidos. Fue su parentela, revisionista, la que perdió la cabeza con la belleza exterior. Ser homínido, traicionando al mono, es muy jodido. El sino de Judas echó a Judas en el abandono. Del sino del mono vienen estos lodos.

2 comentarios:

  1. Yo francamente creo que ha habido una gran mejora desde el seno del mono. Por no hablar del trasero... creo que la evolución del trasero de la hembra humana es una simetría del neocortex.

    Por cierto, ¿No hay ningún estudio sobre la proporción de monos que montarían a una humana, de disponer de la posibilidad?

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  2. Lo es, sin lugar a dudas, por eso cada pétalo que arranco de una margarita puede ser el primero o el último.

    No lo hay porque es obvio: todos lo harían.

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