martes, 20 de abril de 2010

Una buena otitis, peyote en dosificación infantil, Castaneda y el padrecito Jung; La Polilla, La Sombra, y San Jorge, que arma sobre sí la armadura, con una mano, y con la otra aparta al dragón. ¡Hostias, si soy yo!, ¡y qué de escamas tiene el San Dragón!
Tuve un estado alterado de la conciencia, de niño, apretaba los dientes y comprimía el espacio, tacto de lo intangible, pedazo de otitis, qué bien me sentó.
Uno sale de sí, ¿adónde?, si está todo dentro; quizá para ver que son uno, el San Jorge y el San dragón. En días de torneos, el aire, a ras del suelo, más o menos inadvertido, más o menos por los tobillos, pasa por la morería. Romancero viejo de cimitarras y espadas de cruz latina. Qué bien hubiesen muerto, con sus caballos y todo, de ser cierta la última carga de caballería; polacos enarbolando sables, que el acero de los panzers, bien lo sabe Céline, se corta como la mantequilla. Si por él fuese, lo haría cada día. Murieron de este modo algunos, es verdad; el cantar de gesta intermitente, caballeros polacos, os lo agradece.
Y para los nobles perros, San Jorge sigue siendo San Bernardo.

5 comentarios:

  1. San Bernardo de Aquino, patrón de las bestias pardas, decía hermano hombre al hombre, sin saber que llevaba los bolsillos llenos de artimañas, además de un tirachinas nuclear y una canica de racimo.
    Un dragón, escamado perdido, sacaba fuego por las muelas. Eso no se podía consentir y un tipo vestido de veteasaber, le plantó tres pares de banderillas.
    El niño que guardaba cama por borrachera de caramelos, veía muñecos reptando las paredes en una casa sin televisión.

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  2. El acero de los tanques se corta con una mirada femenina, endurecida con rimmel. No hay piedad.

    Les presento mi nueva perversiøn: chicas que se maquillan en el youtube:

    http://www.youtube.com/watch?v=uLB5GaNM7CU&feature=channel

    Ademås es Sevillana como usted, Opal.

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  3. No debe buscarla, si no ponerla directamente como ruta en el explorador. Supongo que es eso lo que pasa, porque la url está bien.

    No es una flamenquita, es más bien pijita. No en el sentido de renta, si no en plan estético-vocacional. Me gustan, como las peluqueras. Si me sobrara el dinero, iría a cortarme el pelo todas las semanas.

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  4. Y pensar que Bibiana Aído quiere vetar los cuentos infantiles -los considerados sexistas, supongo, por el comité de sabios hermafroditas-, con lo que dan de sí... Para cuándo una buena purga en la mitología y en lo inefable: que adviene el nuevo persona y sin barritas de cangrejo, sin una Lingua Tertii Imperii que llevarse al pensamiento.


    He buscado la URL y no sale nada. Seguro que la sevillana está vestida ya de gitana y maquillada. Recuerdo que cuando yo las bailaba, las sevillanas, era muy torerillo de cintura para arriba (me lo dijeron unas bailaoras de Lebrija, con las que baile, en una Feria lejana, toda la noche hasta las claras del día).
    Diga lo que diga, Surlaw, le pierden los mundos específicos, que he merodeado por el youtube y su nueva perversión sigue siendo el anhelo de intimidades.

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  5. La he visto, Surlaw. Es generosa y de un erotismo de nido, huevo y visillos: muy recomendable para usted.
    ¡¡¡Por el amor!!! ¡¡¡Y porque la belleza sea eterna!!!

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