viernes, 2 de abril de 2010



4 comentarios:

  1. lo siento, me recompongo, yo iba a decir:...la película es de las que deberían ir con prospecto con advertencia...no visionar en caso de tener una tarde tonta o ser un débil emocional, corre usted el riesgo de que los últimos quince minutos le infieran una depresión profunda...por lo demás, y salvando la advertencia,...está de lujo.
    Saludos, Don Opal.

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  2. Entiendo su dolor al oírlos, Surlaw, algo parecido me pasaba a mí, el famenqueo fue la banda-tortura sonora de mi mili. El enorme casetón de la compañía no daba tregua: Chichos por aquí, Chunguitos por allá… Figúrese que en el tiempo de ocio leía yo En busca del tiempo perdido… Aún recuerdo la cara de estupor de un sargento todonabo cuando, en un registro de taquillas, al abrir la mía vio al señor Proust acomodado en la penumbra masturbando el tiempo. ¿Qué coño es esto?, dijo. Libros, mi sargento, dije yo -me miró con una cara, como si hubiese mencionado a Dios en la casa del Diablo- Quiero ver todo esto fuera de la taquilla. Sí, mi sargento, dije con mi mejor sonrisa. Supongo que me tomó por un nazi ilustrado, el futuro de la canalla, porque no me volvió a molestar.
    Sin embargo, fue después, en los años 90, al ver la peli de Saura que le cogí gusto a esta canción en particular. Siga usted la recomendación de la señora Diakonova, que está de lujo. El cartel de la película es en sí mismo prospecto con advertencia: es una esquela mortuoria.
    Saludos a los dos.

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