domingo, 7 de marzo de 2010




El vacío de estos tiempos que corren está jugando con la comida: exponen platos en museos y los menús inspiran composiciones musicales. Cocina del vacío en la sopa boba del arte actual.

Y qué hay de la cocina vacía y su plato estrella: la sopa vacía, compuesta de agua y tierra, que en tiempos de hambruna comen los artistas del hambre africanos para llenar la barriga y que es tanto más creativa, minimalista e incluso abstracta cuanto menos sustancial es: ¿tendrá su Barceló, ahora que Ferran Adriá va a cerrar El Bulli para investigar…?

Un día, la civilización envió un chef artista al corazón de las tinieblas- el preclaro jefe de cocina que nos descubrió el sabor agridulce de las patitas de Gregorio Samsa -, por ver si regresaba con algún estimulo prístino de mesa y mantel. Volvió con las manos vacías, sin horror que elaborar y sin parásitos intestinales. Nada.

La decepción fue mayúscula.

La intelectualidad artístico-gastronómica vino en auxilio de la civilización, retomó el asunto pendiente de los campos de exterminio- que esta última implementó pero de los que nunca supo extraer los nutrientes – y por doquier se construyeron figones con fogones crematorios, con ollas comunales y niños con pijamas de rayas.

Saciada de hambre la civilización, la decepción fue minúscula.

4 comentarios:

  1. Esa foto me produce escalofríos.

    ResponderEliminar
  2. Estimado Walrus, no hay quien le entienda, ¿no le ponían a usted las rubias? Además esta dama tiene el indudable encanto del pecho prieto y pequeño, del que apenas con curvar la mano se abarca.
    Del texto no me he enterado, la señorita me tiene hipnotizada.

    ResponderEliminar
  3. El diseño es una escopeta que tira a la realidad. ¿Por qué no iba a pegarle un tiro al plato?
    Una vez roto, empieza la cuenta atrás hacia el Hambre de Diseño.

    ResponderEliminar
  4. La señorita podría ser modelo para un Botticelli de ahora con o sin cubrir con su mano "el escalofrío". La tenía guardada en mi ordenador y la he soltado para que vea mundo.


    Sí, tiene razón señor Blas, pero si le dan a alguno al menos, que se rompen porque se caen, y siguen tirando.

    ResponderEliminar