domingo, 14 de marzo de 2010

Cabalista es la idea, según la cual, el nombre de Dios está formado por todas las letras, y que con ellas creó el Universo. Modestos factótums en el planeta Tierra, parece ser que se nos permite combinarlas para crear mundos intangibles, e incluso habitarlos.
Pero yo quiero habitar la sopa primordial de letras, precursora de los mundos de la palabra de mis semejantes, cuando la m-e-s-a no es aún mesa y cabe la posibilidad de que no lo sea nunca; cuando el demiurgo pequeñito es una y todas las letras rodeado de todas y cada una de ellas; cuando, siendo letra yo en sopa ajena, podría llegar a ser letra en palabra ajena. Pero no es posible. Ni siquiera recuerdo mi propia sopa, y menos aún cuándo pasó de caldo a engrudo palabrero. Todas las horas hieren y la primera palabra mató mis letras.

2 comentarios:

  1. Entre la nada inicial y la definitiva, paran los obreros a morder el bocadillo. En esas andamos ahora, ahora mismo.

    ResponderEliminar
  2. Tendría usted que morder cuando le viniese en gana, señor Blas, el bocadillo que bien se gana. Creando a tiempo completo. Y renumerado.
    Mundo injusto, no somos nada.

    ResponderEliminar