domingo, 7 de febrero de 2010

Un acto improbable en la vida es verosímil en el cine si el que lo ejecuta es Marlon Brando. Brando, herido de muerte, saca de su boca el chicle que estaba mascando y lo pega en una maceta. El buen morir, un gesto*.
Advertidos: con la ropa interior siempre limpia, por si el amor loco sin nombres y sin pasado acaba en tragedia y el último tango fuese en Paris.
Pero si fuese en Viena, como en Portero de noche, la consunción de los amantes con nombres y con pasado justificaría la licencia de morir, y aun de amarse, con la ropa interior sucia.

* Como el que tuvo Belmondo en Al final de la escapada; bajándose a sí mismo los parpados cuando se sintió morir al ser baleado por la policía.

5 comentarios:

  1. http://sabadell.cittys.com/vendo-mis-gayumbos-usados-iid-57425999

    La postdata es el colofón perfecto. Por otro lado, me quedo con la curiosidad de si es posible pedir palominos.

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  2. No sé…, no sé… Me cuesta creer que una mujer compre eso. Para mí que es un asunto de hombres necesitados, de mucho amor.

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  3. ¿Y quién no se emociona ante los recursos expresivos de Buster Keaton?

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  4. Keaton y nuestra admirada Geraldine Chaplin, señor Blas, comparten la cualidad de lo transparente. Una rarísima transparencia que espeja.

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