lunes, 22 de febrero de 2010

Cuánto tiempo pierdo con la sobriedad, que ponte los tacones y taconea y una rosa es, eh, una rosa. Debería buscar el perdón y no encontrarlo.

3 comentarios:

  1. Usted es sobrio, yo soy sombrío. Estoy sentado al lado de un ser con los mejores rasgos de la Johansson en versión pelirroja. Por supuesto, me ignora, y si no me ignorara sería peor porque al escucharme me despreciaría. Por favor, que alguien me de el tiro de gracia.

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  2. Yo más, yo más que Surlaw, señor Blas.

    Lo suyo, Surlaw, es por una causa perdida buena; lo mío es la perdición de una mala causa.

    Lo del tiro de gracia me ha traído a la cabeza un nombre de pila que escuché ayer en mi programa de televisión de cabecera, El diario de Patricia: Deogracias.

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